Episodio 24
¿Se habla español en Asia?
Transcripción completa · 2.227 palabras · unos 15 min de audio
Hola a todos y a todas y bienvenidos a un nuevo episodio. Primero de todo, espero que os haya gustado esta nueva introducción, ya que ya era hora de renovar un poco los efectos de sonido del podcast y para eso he elegido una melodía que encaja bastante con la temática de los episodios.
Así que espero que os guste, desde luego, a mí me encanta. Tenía muchas ganas de crear este episodio para hoy, ya que es un tema muy interesante. Es algo de lo que ya hemos hablado, por ejemplo, hemos hablado si se habla español en África en uno de los primeros episodios del podcast y después del episodio de la semana pasada, que si no lo has escuchado te recomiendo que lo hagas.
He decidido que no hay mejor momento para publicar este episodio que ahora mismo. Hoy vamos a responder a la pregunta ¿se habla español en Asia? y quizás tengas una respuesta en mente, a lo mejor piensas que la respuesta es obvia, pero quizás no pienses lo mismo al acabar de escuchar este episodio.
Como decía, después de viajar por Asia y por América en el episodio anterior, hoy vamos a cambiar un poco de mapa. Dejamos atrás el Atlántico, el Océano Pacífico y nos vamos hacia el continente más grande y más poblado del mundo, Asia.
La pregunta que decíamos parece sencilla y la respuesta no es lo que muchas personas imaginan, porque cuando pensamos en el español normalmente pensamos en España, en América Latina, Estados Unidos y quizás Guinea Ecuatorial si has escuchado el anterior episodio.
Pero Asia casi nunca aparece en esta lista y, sin embargo, si miramos con un poco más de atención, el español también está ahí, a veces como una lengua histórica, a veces como una lengua familiar, a veces como una lengua que se estudia por trabajo, por cultura o por simple curiosidad y a veces aparece una forma todavía más sorprendente, mezclado con otras lenguas, convertido en parte de la vida diaria de algunas comunidades.
Imagina por un momento a una persona que camina por la calle de Manila. Manila es la capital de Filipinas. Mira los nombres de las calles, escucha algunos apellidos, lee carteles, oye palabras sueltas en conversaciones y no está en Madrid, no está en México y no está en Bogotá, está en el sudeste asiático, pero de pronto encuentra rastros del español por todas partes.
Eso no significa que todo el mundo hable español en Filipinas, de hecho eso ya no es así. Pero significa que el español dejó huellas profundas y Filipinas es probablemente el caso más importante para empezar este viaje. Durante más de tres siglos Filipinas estuvo bajo dominio español.
Por eso el español fue una lengua de administración, religión, educación y vida cultural en ciertos espacios. No era la lengua de todos los filipinos, porque el país siempre tuvo muchas lenguas propias, pero sí fue una lengua de poder, de documentos, de élites urbanas y de contacto con el mundo hispánico.
Luego llegó otro cambio histórico muy importante, la presencia de Estados Unidos a partir de finales del siglo XIX. Poco a poco el inglés ganó muchísimo peso en la educación y también en el gobierno, y el español fue perdiendo algo de espacio. Hoy las lenguas oficiales de Filipinas son el filipino y el inglés.
El español no tiene el papel oficial que tuvo antes. La constitución filipina dice que el español y el árabe deben promoverse de forma voluntaria y opcional, pero eso no significa que sean lenguas usadas por la mayoría en la vida diaria.
Entonces, ¿qué queda de español en Filipinas? La respuesta es que queda mucho más de lo que parece. Quedan apellidos, quedan nombres de ciudades y pueblos, quedan palabras en las lenguas locales, algunas han cambiado de pronunciación o de escritura, pero siguen ahí.
Es como si el español no fuera una casa entera, sino muchas pequeñas piedras dentro de una ciudad. No ves siempre el edificio completo, pero ves los materiales. Y hay algo todavía más interesante de lo que vamos a hablar ahora, y esto es el chavacano.
El chavacano es una lengua criolla de base española. Una lengua criolla es una lengua que nace del contacto entre varios grupos humanos que necesitan comunicarse. Con el tiempo, esa forma de comunicación se vuelve estable, tiene sus propias reglas y se transmite de generación en generación.
El chavacano no es español mal hablado. Esa idea es errada y es algo antigua. El chavacano es una lengua con identidad propia.
Tiene mucho vocabulario de origen español, pero su gramática está influida por las lenguas filipinas. Para una persona hispanohablante, escuchar chavacano puede ser una experiencia muy curiosa. Reconoce palabras, entiende fragmentos, pero no siempre comprende toda la frase.
Es como escuchar una canción conocida en una versión nueva. Hay una melodía familiar, pero el ritmo es diferente.
Fragmento de audio en chavacano
Después de haber escuchado este ejemplo, el lugar más famoso donde se habla chavacano es Zamboanga. Espero haberlo pronunciado bien. Este lugar se encuentra en el sur de Filipinas y allí esta lengua sigue viva en la comunicación cotidiana, en medios locales, en familias y en la identidad cultural de la ciudad.
Por eso, a veces, Zamboanga recibe apodos como la ciudad latina de Asia. Es una expresión un poco turística, evidentemente, pero tiene algo de verdad. Allí se conserva una conexión muy especial con el mundo hispánico.
Y aquí aparece una idea importante. Hablar español en Asia no significa hablar español estándar de España, México o Argentina. Ahora bien, Filipinas no es el único punto del mapa.
Si seguimos viajando por Asia, encontramos otra historia, la de las comunidades sefardíes. Esta parte es muy interesante, ya que los sefardíes son descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica a finales del siglo XV.
Muchos de ellos se movieron por el Mediterráneo Oriental, el norte de África y partes del Antiguo Imperio Otomano. En este viaje llevaron consigo una forma del español conocida como el judeoespañol o el ladino.
Durante siglos, el judeoespañol se habló en lugares como Turquía, Grecia, los Balcanes y también en comunidades que hoy están en Israel. No es exactamente el español actual, pero está muy cerca de su historia.
Conserva palabras antiguas, formas que suenan a otro tiempo y también influencias del hebreo, del turco y del griego, evidentemente. Escuchar judeoespañol puede sentirse como abrir una ventana al pasado. No es porque sea una lengua atrasada, sino porque conserva caminos que el español moderno ya no siguió.
Fragmento de audio en judeoespañol/ladino
Después de este segundo ejemplo de español raro en el episodio, tenemos que mencionar también que el judeoespañol está en peligro. Es decir, tiene cada vez menos hablantes jóvenes, muchas personas mayores todavía lo recuerdan, lo cantan o lo usan en contextos familiares, pero la transmisión a nuevas generaciones se ha reducido mucho.
Aun así, sigue siendo una parte valiosa de la presencia del español en Asia. Entonces ya tenemos dos caminos distintos, Filipinas y el chavacano, eso por un lado, y el judeoespañol por otro.
Pero hay un tercer camino, quizás el más visible hoy, y es el español como lengua extranjera.
En muchos países asiáticos el español se estudia cada vez más. No es la primera lengua extranjera, por supuesto, en Asia el inglés domina claramente como lengua internacional y también tienen muchísimo peso otras lenguas como el chino, el japonés, el coreano y el francés por su pasado colonial en Asia también.
Pero el español aparece como una nueva opción atractiva. ¿Y por qué es esto? Pues primero, por razones económicas. El mundo hispanohablante es enorme, América Latina tiene muchos países, muchos mercados y muchas oportunidades de negocio.
España también funciona como puente con Europa y con el mundo hispánico. Para una empresa de China, India, Japón o Corea del Sur, tener empleados que hablen español puede abrir muchas puertas.
Segundo, por razones culturales. La música en español, las series, el cine, el fútbol, la literatura y las redes sociales han hecho que muchas personas jóvenes sientan curiosidad por el idioma.
Hay estudiantes asiáticos que empiezan por una canción, por un jugador de fútbol, por una serie, por un viaje a Barcelona o por un deseo de vivir en México, Argentina o Chile. Y tercero, por razones académicas.
En universidades de China, India, Japón, Corea del Sur y otros países existen departamentos de español o de estudios hispánicos. Allí no sólo se aprende la lengua, sino que también se estudia la literatura, la traducción, historia y cultura.
El español en Asia es más bien una red de puntos. Algunos son puntos históricos, otros son familiares, otros académicos, otros comerciales y otros culturales. Es como mirar un cielo nocturno. No todo está iluminado, pero hay estrellas y algunas brillan más de lo que esperamos.
También hay algo que me parece muy interesante y es que hay migración hispanohablante en Asia. Personas de España, México, Argentina, Colombia, Perú, Chile, no voy a nombrar más países porque llevo todo el episodio nombrando países, viven en ciudades asiáticas por trabajo, estudios, familia o negocios.
Lugares como Tokio, Shanghai, Hong Kong o Singapur pueden tener comunidades hispanohablantes pequeñas pero muy activas. Estas comunidades organizan encuentros, clases, actividades culturales, grupos de conversación, eventos gastronómicos y celebraciones.
El español, en estos casos, funciona como una lengua de comunidad. No domina el espacio público, pero crea pequeños espacios de pertenencia. Y esto es precisamente lo que hablábamos hace un momento del mapa lleno de puntos o este cielo lleno de estrellas.
Pero aquí hay una diferencia interesante con África. En África, cuando hablamos del español, aparece un caso muy claro, Guinea Ecuatorial, donde el español tiene un papel oficial. También aparece en el Sáhara Occidental con una historia muy particular y una presencia importante del español en ciertos contextos.
En Asia, en cambio, la situación está más fragmentada. No tenemos un gran país asiático donde el español sea lengua principal de la vida pública. Lo que tenemos son capas.
Una capa histórica en Filipinas, una capa criolla con el chavacano, una capa sefardí con el judeoespañol y así sucesivamente. Por eso, la pregunta ¿se habla español en Asia? necesita una respuesta con matices.
Sí, se habla español, pero no de manera masiva. Sí, existe, pero muchas veces aparece como herencia, como estudio o como contacto. Sí, tiene historia, pero no siempre una historia sencilla.
Quizá esto es lo más interesante, porque el español en Asia nos recuerda que las lenguas no viajan de una sola manera. A veces viajan con imperios, a veces con comerciantes, a veces con familias expulsadas de su tierra, con canciones, con estudiantes y muchas otras más. Una palabra puede viajar más lejos que una persona.
Por eso, cuando respondemos a la pregunta del episodio, podemos ordenar la respuesta en cuatro niveles. El primer nivel son lugares donde hay herencia histórica fuerte. Aquí entra Filipinas.
El segundo nivel son lenguas relacionadas con el español, como el chavacano y también el judeoespañol. El tercer nivel, personas que estudian español como lengua extranjera. Aquí entran India, China, Japón y muchos otros países.
El cuarto nivel son las comunidades migrantes de las que acabamos de hablar. Aquí encontramos hispanohablantes repartidos por muchas ciudades asiáticas. Finalmente, ¿se habla español en Asia? Sí, pero Asia no habla español con una sola voz.
Lo habla en ecos, aulas, canciones, nombres y apellidos, lenguas mezcladas, comunidades pequeñas y en memorias familiares. Lo hablan en estudiantes que miran hacia el mundo hispánico como una oportunidad y quizás esa es la mejor forma de entenderlo.
El español en Asia no es un río enorme como en América Latina. Es más bien una serie de corrientes pequeñas, algunas que vienen desde lejos, otras que acaban de empezar, algunas son antiguas y frágiles, otras son jóvenes y crecen poco a poco.
Pero todas existen y cuando miramos el mapa con atención descubrimos que una lengua no pertenece a un solo lugar. Es evidente que el español nació en una parte de Europa, creció enormemente en América, dejó huellas en África y también encontró sus caminos en Asia.
No siempre caminos fáciles y no siempre visibles, pero están ahí y podemos apreciarlos si los miramos. Asia no es un continente hispanohablante, pero sí el español también vive allí, de otra manera, con otra historia, con otros acentos, con otras mezclas y justamente por eso vale la pena escucharlo.
Espero que ahora, después de haber escuchado este episodio distinto, ya que hemos cambiado la introducción y las transiciones entre las distintas partes del episodio, además he añadido ejemplos de cómo suena el español en estas distintas partes, o por ejemplo el chavacano o el judeoespañol, y espero que ya hayas encontrado la respuesta a esta pregunta.
Como ves, no es simplemente sí o no, como la mayoría de las cosas de las que hablamos en estos episodios, pero precisamente por esto merece la pena aprenderlo.
Como siempre, quiero recordar que si disfrutas con mis episodios, si consideras que aprendes cosas nuevas y si quieres apoyarme de manera completamente gratuita, puedes dejar una valoración de 5 estrellas desde cualquiera de las plataformas desde las que me estás escuchando.
También, como sabéis, la transcripción de este episodio estará disponible de manera completamente gratuita en la descripción del episodio. Yo me despido por hoy, y como siempre, nos veremos la semana que viene.