Episodio 9
¿Qué es la España vaciada?
Transcripción completa · 1.826 palabras · unos 12 min de audio
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo episodio. Hoy vamos a hablar de un tema que me gusta mucho y me parece muy interesante, como todos los temas de los que hablamos, pero este me parece muy interesante en especial. Primero de todo quería aclarar una cosa. Si notáis que mi voz está algo distinta en este episodio es porque estos últimos días he estado un poco enfermo y me ha afectado un poco a la voz. No debería notarse porque ahora ya estoy bien y ya me he curado.
Volviendo a nuestro tema de hoy, cuando pensamos en España o en visitar España pensamos a lo mejor en Barcelona, en Madrid, en el Mar Mediterráneo, Ibiza, etc. En muchos casos pensamos en lugares masificados. Un lugar masificado es un lugar en el que hay mucha gente. El motivo por el que pensamos en lugares masificados es porque España es un país muy turístico y normalmente los lugares a los que acuden los turistas ya están llenos. Ya hay muchos turistas o hay mucha gente.
En resumen, cuando pensamos en España pensamos en edificios, en fiestas y mucha gente. Pero ¿y si te dijera que eso es solo una pequeña parte de España? ¿Y si te dijera que una parte enorme de España está casi completamente vacía y que apenas nadie vive en ella? Pues de eso estaremos hablando en el episodio de hoy.
Así que, sin liarnos más, empezamos.
Hoy vamos a hablar de un concepto que aparece cada vez más en los medios de comunicación y en los debates políticos: la España vaciada. Pero ¿qué significa exactamente esta expresión? ¿De qué lugares estamos hablando? ¿Y cómo es posible que en un país moderno y urbano como es España existan territorios casi desiertos? La España vaciada es una forma de referirse a amplias zonas del interior del país que han perdido población durante décadas.
No se trata solo de que tengan pocos habitantes, sino de que han sufrido un proceso continuo de despoblación. La despoblación es la pérdida progresiva de población y envejecimiento. En muchos de estos pueblos viven hoy muy pocas personas y la mayoría son mayores. Hay municipios con menos de 100 habitantes. Algunos no tienen escuela, ni centro de salud permanente, ni tiendas. En ciertos casos incluso hay pueblos completamente abandonados.
Es importante entender algo. No estamos hablando de un fenómeno reciente, es decir, de algo que haya sucedido recientemente, ya que no es algo que haya ocurrido en los últimos cinco o diez años. Esto es el resultado de un proceso largo, algo que comenzó sobre todo a mediados del siglo XX, más o menos en los años 1950.
Cuando escuchamos la expresión España vaciada hay también una idea implícita. No es solo que estos territorios estén vacíos, sino que han sido vaciados. Es decir, que ciertas decisiones económicas, políticas y sociales han contribuido a esta situación. La España vaciada no es una comunidad autónoma concreta como Castilla y León, Aragón, Extremadura o Castilla-La Mancha, ni una región oficial. Es más bien un conjunto de territorios del interior peninsular.
Si quisiéramos hablar de qué territorios están afectados por esta despoblación, podríamos hablar de provincias como Soria, Teruel, Cuenca, Guadalajara, Zamora o Palencia. Y también zonas rurales de Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura o incluso partes de Galicia, de donde soy yo. Pero dentro de todas estas áreas hay una región que suele mencionarse como el ejemplo más extremo: la Serranía Celtibérica.
La Serranía Celtibérica es una extensa zona montañosa que se extiende por partes de varias provincias, como dijimos antes: Soria, Teruel, Cuenca, Guadalajara, Zaragoza, Burgos, Castellón, La Rioja y Valencia. Tiene ese nombre porque en la antigüedad esta zona estuvo habitada por los celtíberos, un pueblo prerromano que vivía en el interior de la península ibérica. Hoy, sin embargo, es conocida por otro motivo: su bajísima densidad de población.
La densidad de población de un lugar es el número de habitantes por kilómetro cuadrado. En muchas comarcas de esta región hay menos de 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Para que te hagas una idea, eso es similar a algunas zonas del norte de Europa, como Laponia. Laponia es el famoso lugar de donde se dice que viene Papá Noel. Por eso, a veces a esta región española se la llama la Laponia española.
Imagina grandes paisajes naturales, pueblos pequeños, carreteras largas sin tráfico y muy poca gente viviendo allí. En algunos municipios la densidad es incluso inferior a la de ciertos territorios árticos. Esto quiere decir que hay lugares específicos en los que hay incluso menos gente que en lugares como Laponia, como decíamos antes. Este dato es impactante, porque estamos hablando de Europa occidental, de un país con más de 47 millones de habitantes. Sin embargo, dentro de España existen zonas que están casi vacías.
Ahora viene la pregunta clave: ¿por qué ocurrió esto? Pues bien, para entenderlo tenemos que viajar un poco al pasado. Durante siglos estas zonas vivieron principalmente de la agricultura y de la ganadería. Eran economías rurales basadas en el trabajo en el campo. Pero a partir del siglo XX, especialmente desde los años 50 y 60, España comenzó un proceso de industrialización.
La industrialización es el desarrollo de fábricas e industrias. Esto significó que las oportunidades de trabajo empezaron a concentrarse en las ciudades y no en el campo. Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y más tarde Galicia ofrecían empleo en las fábricas, construcción y servicios. En cambio, en los pueblos del interior el trabajo agrícola se redujo por la mecanización, esto es, el uso de máquinas en el campo.
Una sola máquina podía hacer el trabajo que antes hacían varias personas. Y el resultado fue claro: mucha gente joven se fue a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Este movimiento masivo del campo a la ciudad se llama éxodo rural, que es la migración del campo a la ciudad. Entre los años 50 y 70, millones de personas abandonaron sus pueblos. Esto no fue un fenómeno pequeño ni aislado, fue un cambio estructural profundo y duradero en la sociedad española.
Y cuando los jóvenes se marchan ocurre algo importante: baja la natalidad. La natalidad es el número de nacimientos. Entonces, si no hay jóvenes no hay niños y si no hay niños las escuelas cierran, y cuando cierran los servicios como las escuelas todavía más personas se van. Y esto es un ciclo muy difícil de romper.
Otro factor fue la concentración de servicios en las ciudades. Hospitales grandes, universidades, empresas, infraestructuras, casi todo se desarrolló en áreas urbanas o en la costa. Las zonas del interior quedaron en un segundo plano, esto significa que tenían menos prioridad. Las inversiones públicas y privadas no siempre llegaron con la misma intensidad.
Y con el tiempo vivir en un pueblo pequeño significaba tener menos acceso a servicios básicos como el transporte público, internet y en general oportunidades laborales. Para muchas familias la decisión era lógica: mudarse a un lugar con más posibilidades, en este caso las ciudades o la costa. Aunque el problema principal es la despoblación, las consecuencias son amplias.
Hay un impacto económico: menos población significa menos consumo y menos actividad. Hay un impacto social: el envejecimiento de la población crea situaciones de soledad y dependencia. Y también hay un impacto cultural y ambiental. Muchos pueblos tienen tradiciones, fiestas y formas de vida que están en riesgo de desaparecer.
Además, el abandono del campo puede afectar a la gestión del territorio, aumentando por ejemplo el riesgo de incendios. Y esto todo contribuye también a que la gente se mude a las ciudades y abandone el campo. Curiosamente la expresión España vaciada se popularizó, esto quiere decir que se hizo famosa, hace muy poco, sobre todo en la última década.
Surgió como una forma de llamar la atención sobre esta realidad, sobre lo que estaba pasando en estas zonas, y también para exigir más políticas para revitalizar, dar nueva vida a estos territorios. Incluso han aparecido movimientos ciudadanos y plataformas que defienden los intereses de estas zonas, reclamando mejores infraestructuras, incentivos fiscales, que quiere decir beneficios en los impuestos, así como menos impuestos, y más inversión.
La cuestión es compleja, no se trata simplemente de hacer que la gente vuelva. Los cambios sociales y económicos de las últimas décadas han transformado la forma en la que vivimos, trabajamos y nos movemos.
La España vaciada nos obliga a reflexionar sobre el equilibrio territorial, esto es la distribución equilibrada de la población y los recursos del país.
Nos podemos hacer varias preguntas, como: ¿es inevitable que todo se concentre en las grandes ciudades? ¿Puede la tecnología como el teletrabajo cambiar esta tendencia? ¿Hasta qué punto el Estado debe intervenir o ayudar para mantener vivos estos territorios? Más allá de las cifras, estamos hablando de personas, de historias familiares y de pueblos con siglos de existencia.
Cuando pensamos en la España vaciada, no solo imaginamos lugares vacíos, imaginamos un modelo de desarrollo que dejó atrás una parte del territorio. La pregunta final no es ¿por qué se vació?, sino ¿qué queremos que ocurra en el futuro? Yo, personalmente, pienso que nuevas oportunidades de trabajo, así como el teletrabajo u otras opciones que puede ofrecer el gobierno, como impuestos más bajos o vivienda más asequible, es decir, la vivienda más barata, pueden ayudar a revitalizar, a volver a dar vida a estas zonas.
Pero esto, evidentemente, es complicado. Imaginemos que el gobierno de España decide bajar radicalmente los impuestos en estas zonas. Posiblemente mucha gente, de repente, se iría a vivir una temporada o compraría casas y llenaría muchas de estas zonas. Esto, evidentemente, puede romper con el estilo de vida que tienen las personas que viven ahí o puede afectar a la esencia de estos lugares.
¿Qué quiero decir? La esencia de estos lugares es su calma, su tranquilidad. Y quizás intentar traer a mucha gente no sea la mejor idea. Quizás el encanto de la España vaciada sea exactamente ese: una zona de España que se mantiene en el tiempo, en contacto con la naturaleza, con la tranquilidad y con la calma.
Espero que este episodio te haya ayudado a comprender mejor esta parte de España que no todo el mundo conoce. Si estás pensando en visitar España, quizás ahora quieras explorar lugares como la Serranía Celtibérica, que estoy seguro de que tienen su encanto, al igual que otros lugares más conocidos por los turistas, como Ibiza, Barcelona, las Islas Canarias y muchos más.
Os recuerdo que podéis acceder a la transcripción del episodio usando cualquiera de los enlaces de la descripción. Esto os ayudará a comprender mejor el episodio si decidís escucharlo de nuevo. Y si os gusta mi podcast o si aprendéis con los episodios y me queréis apoyar, siempre podéis dejar una reseña de 5 estrellas en la aplicación en la que me estéis escuchando. Como siempre, yo me despido y nos veremos de nuevo en tan solo unos días.