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Spanish Lore
Portada del episodio 32: ¿Cuántos idiomas se hablan en España? (Parte 2)

Episodio 32

¿Cuántos idiomas se hablan en España? (Parte 2)

Transcripción completa · 2.220 palabras · unos 15 min de audio

Hola a todos y a todas y bienvenidos a un nuevo episodio, el segundo episodio de esta semana después de ese episodio extra en el que celebramos la victoria de España en el mundial. Hacía ya bastante tiempo que no subía dos episodios en una misma semana.

Ha sido un poco más de trabajo, pero tenía ganas de subirlo y quería hablar de ese tema. Pero volviendo al tema que nos toca hoy, hoy vamos a continuar hablando de los idiomas que se hablan en España. Quizás pensabas que ya se habían acabado, que ya habíamos hablado de todo en el anterior episodio, pero verás que hay mucho más.

Antes de empezar quiero aclarar una cosa rápida. En el episodio anterior hablamos del gallego, el catalán, el valenciano y el euskera. Las cuatro lenguas tienen algo en común.

Son lenguas oficiales. Su comunidad las recoge por ley y por eso están en la escuela, en los papeles del estado y en la televisión. En cuanto a las lenguas de las que vamos a hablar hoy, algunas están protegidas de alguna manera, otras casi nada, pero ninguna es oficial.

Esta es la única diferencia. No son lenguas peores ni más pequeñas, son lenguas que nadie ha reconocido, por lo menos todavía. Y ahora que hemos aclarado esto, vamos con el episodio y vamos a volver a aquella carretera.


Vamos a subirnos de nuevo al coche. Como decíamos, en el episodio anterior recorrimos una carretera por el norte de España, pegada al mar, y fuimos leyendo cómo cambiaba en los carteles saída, irteera, sortida, que es como se dice salida en las distintas lenguas que se hablan en España.

Aquella carretera nos enseñó las cuatro lenguas oficiales del país, pero hoy vamos a hacer algo distinto. Hoy, en algún punto del camino, vamos a salir de esa autopista. Vamos a tomar un desvío.

Un desvío es una salida hacia una carretera más pequeña y, en este desvío, la carretera se hace estrecha, empieza a subir, se mete entre las montañas y aquí ya no hay carteles en dos idiomas. Aquí los carteles están sólo en español o en castellano.

Y, sin embargo, si bajamos la ventanilla y escuchamos a la gente del pueblo hablar entre ellos, oiremos algo que no es exactamente castellano. Puede parecer castellano, las palabras son parecidas, pero distintas.

Una manera de hablar que tiene nombre propio y que lleva aquí cientos de años. No está en los carteles, no está en la Constitución, no tiene una academia protegida por la ley, pero está vivo y en boca de la gente. Es decir, la gente habla en estos idiomas.

Porque aquí hay una nueva paradoja. Recordemos que una paradoja es una idea que parece imposible, pero que es verdad. La semana pasada vimos lenguas que el Estado reconoce y protege.

Hoy vamos a ver lenguas que se hablan igual, que son igual de reales, y a las que el Estado casi no reconoce o no reconoce todavía. Y la pregunta es: ¿por qué unas sí y otras no? Y la respuesta, otra vez, no es de idiomas. Depende más del poder y depende también de la gente.

Hay una idea muy repetida que conviene romper cuanto antes. Mucha gente piensa que existen las lenguas de verdad y, por debajo, los dialectos. Los dialectos son formas de hablar más pequeñas, más pobres y menos importantes.

Es como si un dialecto fuera una lengua a medio hacer. Sigue siendo la misma lengua, pero con una o dos variaciones. Los lingüistas, que son las personas que estudian las lenguas, llevan mucho tiempo diciendo que esa línea no existe.

Es decir, que no hay ninguna prueba científica que separe una lengua de un dialecto. La diferencia casi nunca está en la lengua misma. Está principalmente en la historia.

Hay una frase muy famosa que lo resume. Una lengua es un dialecto con un ejército detrás. Es decir, llamamos lengua a la forma de hablar que tuvo un rey, un Estado, una escuela y un ejército que obligaron a todos a usarla.

Y llamamos dialecto, muchas veces, a lo que se quedó sin nada de eso. Por eso hoy no vamos a hablar de dialectos, vamos a hablar de lenguas. De lenguas que se perdieron o de lenguas que luchan para mantenerse vivas.

Y aquí aparece otra palabra clave del episodio. Cuidado porque se parece a otra palabra, pero no es la misma. Una lengua minoritaria es la lengua con pocos hablantes.

Una lengua minorizada es una lengua a la que han empujado hacia abajo, a la que le han quitado espacio poco a poco hasta dejarla pequeña. No nació pequeña, la hicieron pequeña.

No personas, necesariamente, sino que también, en muchos casos, las circunstancias y la historia no favorecieron a estas lenguas. Y vamos a conocer tres de ellas.


En el norte, entre montañas verdes y muy cerca del mar, está Asturias. Y allí se habla el asturiano, que mucha gente conoce también con otro nombre más cariñoso, el bable.

Fragmento de audio

El asturiano es una lengua románica, hermana del castellano y el gallego, nacida, como ellas, del latín. Tiene su propia academia, la Academia de la Llingua Asturiana.

De nuevo, yo sólo hablo español y gallego, así que, si pronuncio mal una palabra y hay algún asturiano que me está escuchando, os pido disculpas a todos nuestros primos asturianos, como solemos decir aquí en Galicia.

Volviendo al asturiano, esta lengua tiene libros, música y diccionarios. Lo hablan o lo entienden varios cientos de miles de personas. Con todo eso, uno pensaría que el asturiano es una lengua oficial, pero no lo es, y no por falta de intentos.

Varias veces se ha propuesto hacerlo oficial y varias veces la propuesta se ha quedado por el camino. Asturias es, seguramente, el caso más llamativo de toda España. Una lengua con academia, con literatura y con miles de hablantes esperando desde hace años delante de una puerta que no se abre.

El asturiano tiene, además, un hermano pequeño hacia el sur. En las tierras de León y Zamora se habla el leonés. Es la misma familia, la misma raíz antigua, pero el leonés ha tenido mucha peor suerte que el asturiano.

Fragmento de audio

Hoy en día quedan muy pocos hablantes y está en serio peligro de desaparecer.

Nos movemos ahora hacia el este, hacia los Pirineos, que son esas montañas altas que separan España de Francia, o a la península ibérica del resto de Europa. En sus valles más escondidos se habla, o mejor dicho, se hablaba el aragonés.

Fragmento de audio

Va a tener gran influencia también al interior del país valenciano, sobre todo en lo que se denominan las comarcas churras. Mucha gente lo llama la fabla, que significa sencillamente el habla.

El aragonés también nació del latín, hace más de mil años, más o menos cuando empezaba a formarse el viejo reino de Aragón. Un día se habló en buena parte del norte del país, pero hoy se ha ido encogiendo hasta quedarse en unos pocos valles.

Y son sobre todo las personas mayores quien lo mantienen. Esta es la lengua más frágil de todas de las que vamos a hablar hoy. Quedan solo unos miles de hablantes y cada año que pasa son incluso menos.

El aragonés no es una lengua del pasado, pero corre el peligro de convertirse en una. Y aquí conviene pararse un momento en otra palabra: normalización.

Es una palabra que se oye mucho al hablar de estas lenguas. Normalizar una lengua significa devolverle los sitios de los que fue expulsada. La escuela, los periódicos, la radio, los papeles oficiales...

Es intentar que vuelva a ser normal y no solo en casa. Para que lo entiendas bien, es lo contrario de minorizar.

Hasta ahora, todas nuestras lenguas viven en un sitio. Asturias, León, los valles del Pirineo... Y puedes señalarlas en el mapa.

Pero hay una que no está en ningún mapa, porque no es una lengua de una tierra. Es una lengua de un pueblo. Se llama Caló y es la lengua del pueblo gitano en España.

El Caló es especial. No nació aquí, sus raíces vienen de muy muy lejos, incluso de la India, de donde salió el pueblo gitano hace siglos para recorrer medio mundo.

Y cuando llegó a España, esta lengua se fue mezclando con el castellano. Hasta quedar hoy como un puñado de palabras propias metidas dentro del español. Y aquí viene lo bonito.

Seguramente tú ya sabes algo de Caló sin querer. Cuando en España alguien dice que algo mola, es decir, que algo es agradable o que algo gusta, sobre todo lo emplean las personas jóvenes.

O cuando llamamos chaval a un chico, que es otra manera de decirlo. O, por ejemplo, ir a currar en vez de ir a trabajar, una palabra que utilizamos todos los españoles.

O incluso que algo es chungo, o sea, que algo es difícil. Todas estas palabras vienen del Caló. Han salido de una lengua minorizada y han pasado al habla de todos.

Y nadie recuerda de dónde salieron. Es el destino más extraño. Una lengua que casi desaparece como lengua entera, pero cuyas palabras siguen vivas en boca de millones de personas que ni siquiera saben que las están usando.

Y para terminar, la sorpresa. Igual que en el episodio pasado terminábamos en un valle escondido, en este episodio terminamos en una isla.

Nos vamos a ir muy lejos del norte de España. Vamos a cruzar una parte del océano y nos vamos a las Islas Canarias. En una pequeña isla llamada La Gomera, existe algo que no se parece a nada de lo que hemos visto hoy.

Se llama el Silbo Gomero. Y, como dice su nombre, es un silbido. La Gomera está llena de barrancos.

Un barranco es un valle muy profundo y muy estrecho, como un corte en la montaña. De un lado a otro del barranco, la voz no llega. Es muy difícil y habría que gritar muy alto.

Pero un silbido, sí. Así que sus hablantes, hace mucho tiempo, aprendieron a hablar silbando o a convertir las palabras del español en silbidos que cruzan el aire de una montaña a otra.


Y aquí está la última paradoja, la que lo une todo.

El Silbo Gomero no es ni siquiera una lengua distinta. Es español, pero silbado. Y, sin embargo, está protegido por la ley, se enseña en las escuelas de la isla y hasta lo ha reconocido la Unesco como patrimonio de toda la humanidad.

Mientras tanto, el aragonés, que sí es una lengua entera y verdadera, se apaga en silencio en sus valles, sin escuela y sin ley que lo salve.

Vuelve, por un momento, a aquel desvío del principio. A la carretera estrecha que subía a la montaña con sus carteles sólo en castellano.

Ahora ya sabemos por qué esos carteles estaban así. No porque allí no se hablara otra cosa, sino porque un día alguien decidió que aquella otra cosa no merecía estar escrita en un cartel.

Estas lenguas sobrevivieron durante siglos precisamente porque estaban escondidas, lejos de la carretera principal, arriba en las montañas. El aislamiento las protegió, como las murallas protegen a una ciudad.

Pero ese mismo aislamiento se está terminando. Ahora llegan las carreteras, la televisión, el teléfono y lo que las montañas guardaron durante mil años se está perdiendo en apenas dos o tres generaciones.

Quizá por eso vale la pena nombrarlas, aunque sea una vez en voz alta. El asturiano, el leonés, el aragonés, el caló.

Porque una lengua no muere el día que alguien la prohíbe, muere el día en el que alguien deja de hablarla o deja de decir su nombre.


Como siempre digo al final de los episodios, espero que te haya gustado, espero que hayas aprendido. Y si te ha gustado el episodio, si me quieres ayudar a crecer y a llegar a más personas, siempre puedes compartirlo con tus amigos que estudien español, grupos de clase o de la universidad.

Al fin y al cabo invierto mucho esfuerzo en cada episodio para producir los mejores episodios posibles y, por supuesto, que me encantaría llegar cada vez a más gente y que más personas descubrieran estos temas.

También puedes dejar una reseña de cinco estrellas desde la plataforma en la que me estés escuchando. Estas cosas me ayudan un montón a crecer y a que más personas se sumen al aprendizaje del español y a que más personas aprendan sobre España.

Ya que al fin y al cabo mi intención con este podcast es que aprendas español principalmente. Pero también es promocionar mi país, promocionar España, hablar de sus costumbres, sus maravillas y su cultura.

Ya que, si no hay gente que cuente estas cosas, si no hay nadie que hable del silbo gomero o del bable en las montañas de Asturias, puede correr el riesgo de caer en el olvido.

España es muy famosa por el Mediterráneo, por Marbella, Ibiza, Mallorca y aquí en este podcast te enseño que España tiene muchas otras maravillas además de todas estas que ya son famosas.

Ahora sí, creo que ya he hablado mucho en este episodio. Me despido por hoy y nos veremos la semana que viene para hablar de algo muy interesante y también relacionado, por supuesto, con los idiomas y con España.