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Spanish Lore
Portada del episodio 34: ¿Por qué el toro representa a España?

Episodio 34

¿Por qué el toro representa a España?

Transcripción completa · 2.082 palabras · unos 14 min de audio

Hola a todos y a todas y bienvenidos a una nueva serie de episodios del podcast. En el episodio de hoy hablaremos sobre el toro y cómo se convirtió en un símbolo español. En los siguientes episodios exploraremos también otros animales que se relacionan con España, animales que se han convertido en iconos de la cultura española y, lo más importante, la historia detrás de cada uno.

Antes de empezar quiero aclarar algo muy importante. Al hablar del toro puede aparecer el tema de la tauromaquia. La tauromaquia es un tema muy polémico y es algo que no voy a explicar en este episodio, ya que la explicación puede ser algo gráfica y comprometida.

Si quieres saber lo que es, quizás ya lo sepas, simplemente puedes buscarlo en Google o en Wikipedia y te aparecerá una explicación bastante sencilla. En el episodio de hoy me limitaré a explicar por qué el toro es importante y cómo se convirtió en un símbolo español, dejando a un lado la parte con más controversia como es la tauromaquia. Dicho esto, y si tienes ganas de aprender por qué en España se ve el toro en todos lados, empezamos.


Hay una imagen que cualquiera que haya conducido por España o cualquiera que haya cogido un autobús o un tren reconoce al instante. Vas por una carretera en el medio del campo y de pronto aparece en lo alto de una colina. Es la imagen de un toro.

No es un toro de verdad, es una silueta. Una silueta es la forma de algo visto desde lejos, sólo el contorno y sin detalles. No tiene ojos, ni boca, ni color, es sólo la forma, los cuernos, el lomo y las patas.

Mide 14 metros de alto y pesa varias toneladas. Hay unos 90 repartidos por toda España, uno de ellos muy cerca de donde yo vivo, y para muchísima gente dentro y fuera del país esa silueta significa una cosa muy simple. Esto es España, ya que qué puede ser si no.

Y la pregunta de hoy es esa, ¿por qué? ¿Por qué de todos los animales del mundo este país acabó siendo el país del toro? Así que empecemos por lo más básico, por el animal de verdad. Se llama toro bravo y lo primero que hay que entender es que no es un animal salvaje, no es un toro que estaba libre en el monte y alguien capturó.

Es una raza, es decir, un tipo de animal criado por el ser humano durante siglos, eligiendo con mucho cuidado qué animales tenían crías y cuáles no. Durante generaciones se seleccionó a los que reaccionaban de una manera concreta, los que, cuando algo se movía adelante, en lugar de huir, iban hacia adelante.

Esa reacción tiene un nombre en español, la bravura, y de ahí viene el nombre del animal. Es importante decirlo claro porque casi todo el mundo lo entiende al revés. El toro bravo no existía y luego se usó, se crió durante cientos de años para que fuera exactamente como es y ahora mismo vive en un sitio muy particular, la dehesa.

La dehesa es un paisaje que sólo existe en el suroeste de la península ibérica, en España y en Portugal. Imagina un campo grande y abierto, con hierba y encinas repartidas por todas partes, separadas las unas de las otras. No es un bosque cerrado ni es un campo vacío, está a medio camino y no es natural del todo.

Lo formaron las personas hace siglos, quitando árboles poco a poco para que pudiera crecer la hierba debajo. Aquí vive el toro bravo, en grandes extensiones de terreno, al aire libre, durante cuatro o cinco años. Y ahí viven también, porque son terrenos enormes que nadie cultiva ni construye, muchos otros animales, águilas, buitres, ciervos y otros de los que hablaremos en el próximo episodio.

Ya tenemos el animal, pero ¿de dónde viene entonces la relación entre este país y él? El toro aparece muy pronto en las cosas que hacía la gente aquí. Los pueblos que vivían en la península, antes de los romanos, dejaron grandes esculturas de piedra con forma de toro.

Las más famosas son los toros de Guisando, en la provincia de Ávila. Cuatro figuras de granito de más de 2.000 años, que todavía siguen ahí, en medio del campo, y que se pueden visitar hoy. En esta tierra, el toro llevaba miles de años siendo un animal importante, un animal al que la gente daba un significado especial.

El material estaba ahí, pero el símbolo moderno, el que hoy vemos en las carreteras, no nació entonces. Nació mucho más tarde y sabemos casi exactamente cuándo.


Vamos al siglo XVIII, porque aquí está la respuesta.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, enfrentarse al toro era una actividad de nobles. Se hacía a caballo y era una manera que tenía la aristocracia de demostrar su valor, parecida a los torneos de caballeros. La gente del pueblo miraba, pero no participaba.

Y en el siglo XVIII ocurrió un cambio que lo transforma todo. La nobleza iba dejando esa costumbre y en su lugar empiezan a aparecer hombres del pueblo que lo hacen a pie, sin caballo y andando. Ese cambio, que parece pequeño, lo cambió absolutamente todo.

Cuando se hace a pie, deja de ser una demostración de la aristocracia y se convierte en un oficio. Un oficio que puede aprender cualquiera, venga de donde venga. Y aparecen entonces personas de origen muy humilde que se hacen famosas en todo el país, los primeros ídolos populares.

En ese mismo siglo se empiezan a construir también las plazas de toros, redondas, permanentes y hechas para eso y para nada más. Antes se hacían las plazas normales de los pueblos y ahora tienen sus edificios propios. Aquí también se escribieron las primeras reglas ordenando cómo tiene que hacerse todo paso a paso.

Y aquí también apareció el nombre que lo agrupa todo, el nombre del que hemos hablado al principio del episodio, la tauromaquia. La palabra viene del griego tauros, que significa toro, y maquia, que significa lucha. Así que ya no estamos hablando de una costumbre antigua y difusa.

Hablamos de algo organizado, con reglas escritas, con edificios propios, con profesionales y con público de todas las clases sociales. Esto es lo que convierte al toro en un asunto nacional. Y también es el momento en el que empieza a discutirse, porque, como todos sabemos, la discusión sobre esto en España no es de hoy.

Ya en el siglo XVIII hubo escritores que se opusieron a estos actos con fuerza y hubo intentos de prohibirlo. Es un debate que lleva abierto más de 200 años. Y ahora llega la parte más sorprendente de toda la historia y de toda la historia del toro.

Porque el toro no se convirtió en símbolo de España sólo por lo que pasó dentro de España. Se convirtió en este símbolo, en muy buena parte, gracias a los extranjeros. En el siglo XIX, media Europa se enamoró de un país exótico, apasionado y distinto.

Y ese país es España. Llegaron viajeros ingleses, franceses, alemanes, buscando exactamente eso. Escriben libros, pintan cuadros y se llevan a casa una imagen concreta. Sol, guitarras, mujeres bailando sevillanas y, por supuesto, toros.

Ya en el siglo XX llegó el segundo empujón y, otra vez, desde fuera. Un escritor estadounidense, Ernest Hemingway, viajó a Pamplona en los años 20. Ahí se enamoró de los sanfermines y escribió una novela sobre ellos.

A partir de ahí, una fiesta local del norte de España se convirtió en un acontecimiento mundial. Todavía hoy, cada julio, miles de personas de todo el planeta van a Pamplona por lo que escribió aquel hombre. Y luego, a partir de los años 60, llegó el turismo masivo.

Millones de personas empezaron a venir cada verano y llegaron con esa imagen ya puesta en la cabeza. El sol, la playa, el flamenco y, por supuesto, los toros. En aquellos años, esa imagen se usó de forma oficial para vender el país en el extranjero y funcionó demasiado bien.

Así que la respuesta tiene dos mitades. Dentro de España, el toro se hizo popular en el siglo XVIII, pero que el mundo entero asocia a España con el toro es algo que decidió en gran medida el resto del mundo.


Y ahora la prueba definitiva de hasta qué punto este animal se metió dentro del país. Porque no está solo en las carreteras, está dentro del idioma que estás aprendiendo. Millones de españoles usan cada día expresiones que vienen de la plaza de toros sin saberlo.

Así que toma nota porque te las voy a explicar ahora mismo. La primera es coger el toro por los cuernos. Cuando yo, por ejemplo, cojo el toro por los cuernos, significa que me estoy enfrentando a un problema directamente y sin esperar más.

Es como si de repente hubiera decidido de una vez por todas enfrentarme a un gran problema que yo tengo. Otra expresión que se usa muchísimo es ver los toros desde la barrera. Esto significa mirar un problema desde fuera cómodamente y sin mojarse, sin dar opinión.

Imagínate que estás en tu clase, tus compañeros empiezan a discutir, pero tú decides mirar y no interferir en la discusión, así que de esa manera estás viendo los toros desde la barrera. Y otra expresión muy famosa es torear a alguien. Esto significa dar excusas, engañar a alguien y nunca dar una respuesta clara.

Es como mantener a alguien corriendo en círculos o dando vueltas como un toro, ya que de ahí viene la expresión.


Volvamos ahora al principio, a esa silueta negra en lo alto de la colina, porque tampoco es lo que parece. Ese toro no es un monumento y no lo puso ahí ningún gobierno ni representa a ninguna nación.

Es un anuncio. Lo diseñó en 1956 una empresa de bebidas, Osborne, para vender brandy. Al principio los toros eran de madera y llevaban el nombre de la marca escrito en grande sobre el cuerpo.

Con los años se hicieron más grandes, se hicieron de metal y llenaron las carreteras del país. Entonces, en 1994, una nueva ley prohibió la publicidad junto a las carreteras. Eso significaba que los toros iban a desaparecer.

Lo que pasó después es interesante. Hubo protestas por toda España para salvarlos. Escribieron artistas, escribieron ciudadanos y escribieron ayuntamientos.

El asunto acabó en el Tribunal Supremo, que en 1997 decidió que aquellas siluetas ya no eran publicidad y que se habían convertido en parte del paisaje y tenían valor cultural. Y de esta manera ahí se quedaron. Piensa un momento en lo que significa esto.

El toro más famoso de España se salvó exactamente el día en el que dejó de significar lo que significaba al principio. Y ahí sigue, en lo alto de la colina, sin ojos, sin boca y sin ningún detalle. Sólo el contorno negro contra el cielo.

Y quizás por eso ha durado tanto, porque una silueta vacía la puede llenar cada uno con lo que quiera. Unos ven una tradición antigua, otros ven un problema sin resolver y otros ven simplemente el recuerdo de un viaje por la carretera en verano. El animal de verdad está lejos de ahí, comiendo hierba entre las encinas de una dehesa.

Y esa forma negra recortada contra el cielo, en realidad no habla de él, habla de nosotros.


Tal y como dije al comienzo del episodio, en este episodio no hemos hablado sobre la tauromaquia, ya que es un tema complicado y que genera muchos debates.

He preferido limitarme a explicar la importancia del toro en España y, como siempre, crear un episodio educativo para que vayas comprendiendo el español y España cada vez más y más.

Si te ha gustado el episodio y me quieres ayudar, siempre puedes dejar una reseña de 5 estrellas desde donde me estés escuchando. También, si tienes amigos que estudian español o que quieran aprender español, puedes compartir este podcast con ellos para que cada vez seamos más los que aprendamos sobre la cultura y la lengua española.

Estoy seguro de que te habrás quedado con ganas de más y estoy seguro de que no querrás perderte entonces mi siguiente episodio en el que hablaremos sobre varios animales muy característicos en España, animales que han estado en peligro de extinción pero que últimamente han comenzado a revivir y de esto hablaremos muy pronto la semana que viene.