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Spanish Lore

Episodio 37

El animal que TODA Europa temía

Transcripción completa · 2.279 palabras · unos 15 min de audio

Bienvenidos a un nuevo episodio de esta serie de episodios, una serie en la que estamos descubriendo los animales que más importancia tuvieron en España con el paso de los siglos, animales que dejaron una marca en la cultura, en la historia y en las costumbres o tradiciones españolas.

Hoy vamos a hablar sobre un animal que no solo dejó una marca en España, sino que dejó una marca en toda Europa. Es, sin duda, el animal más temido del continente, tan temido que muchos pueblos y lugares de Europa decidieron no pronunciar su nombre por miedo a que apareciera.

Si tienes ganas de saber por qué y de saber de qué animal estoy hablando, entonces vamos a descubrirlo.


Como siempre, vamos a empezar imaginando. Imagina que estás caminando por un bosque del norte de España. Hay hayas altas, niebla baja y poca luz en general. Entre los árboles, a unos 30 metros, hay algo oscuro.

Al principio parece una roca. Después, esta roca se mueve y entonces, muy despacio, te das cuenta de que se levanta. Se pone de pie sobre dos patas y comienza a girar la cabeza hacia ti.

Y durante un segundo tu cerebro comete el error más antiguo. Piensa que eso que hay detrás de los árboles es una persona y, en verdad, es algo mucho más aterrador. Es un oso pardo.

Y ese es el error. Esa confusión de un segundo explica prácticamente todo lo que los europeos hemos pensado sobre este animal durante los últimos 10.000 años.

Vamos a empezar por lo básico. ¿Qué es y dónde se encuentra? El oso pardo es el animal terrestre más grande de España. Un macho adulto puede pesar entre 150 y 200 kilos y, de pie, supera los 2 metros de alto.

Y aquí conviene deshacer una idea. Mucha gente imagina al oso como una máquina de cazar, como un gran depredador. Y no lo es exactamente.

El oso pardo come de todo y la mayor parte de lo que come son plantas, hierba, frutos, bellotas y castañas. Come también, como todos sabemos, miel, insectos y otras cosas.

Pero no se pasa el día persiguiendo presas. Se pasa el día simplemente comiendo. Y come muchísimo, sobre todo en otoño, porque necesita acumular grasa para el invierno.

En invierno el oso se retira a una cueva o a un hueco entre rocas y pasa meses en un estado de sueño profundo, gastando muy, muy poca energía.

Las crías nacen precisamente ahí dentro, en pleno invierno, mientras su madre duerme. Nacen diminutas, de menos de medio kilo, y cuando salen de la cueva en primavera, la madre lleva meses sin comer.

Esto todo ya lo sabemos, porque de pequeños todos hemos leído muchos cuentos.

Entonces, ¿dónde vive? Y la respuesta es que en dos sitios de España, y son dos historias muy distintas.

El primero es la cordillera Cantábrica, la gran cadena de montañas del norte de España, entre Asturias, León, Cantabria y una parte de Galicia. Ahí es donde el oso nunca llegó a desaparecer.

El segundo son los Pirineos, las montañas que separan a España de Francia o a la península ibérica del resto de Europa. Y ahí ocurrió algo muy distinto, algo que veremos a continuación.

A mediados de los años 90 quedaban en la cordillera Cantábrica alrededor de 70 u 80 osos, y estaban divididos en dos grupos separados por carreteras y por pueblos, dos grupos que no se encontraban entre sí y que nunca se mezclaban.

Un animal así, dividido y en un número tan pequeño, como vimos en los episodios anteriores, tiene los días contados. Hoy hay varios cientos y los dos grupos han vuelto a encontrarse. Es una recuperación real y que sigue en marcha.

Pero eso no es de lo que quiero hablarte hoy, ya que lo hemos dejado bastante claro en los episodios anteriores con el águila imperial, el lince o el lobo.

El oso tiene una historia distinta, mucho más antigua, mucho más rara y relacionada con muchos otros países. Quizás también con tu país, dependiendo de dónde me estés escuchando.


Hoy vamos a hacer una cosa que no hemos hecho del todo en esta serie. Vamos a mirar a una palabra en concreto y vamos a hacerlo muy brevemente. Ahora verás por qué.

En español este animal se llama oso. Es una palabra corta, clara, que viene del latín ursus. Lo mismo sucede con el francés, el italiano, el portugués y muchos más idiomas romances.

Hasta aquí todo normal, pero ahora vamos a subir un poco al norte de Europa. En inglés oso se dice bear, en alemán se dice de una manera similar y estas dos palabras no vienen del latín ni de nada parecido.

Se cree que vienen de una raíz antigua que significaba sencillamente el marrón.

El caso del ruso es todavía más llamativo. Oso se dice más o menos como el animal que come miel. Es decir, en media Europa el nombre de este animal no es su nombre, es un apodo, una descripción para no tener que decir la palabra de verdad.

¿Y dónde está entonces esa palabra de verdad? ¿Desapareció? Y puede ser que sí.

Había pueblos en el norte de Europa que pensaban que nombrar al oso daba mala suerte. Decir su nombre podía atraerlo, así que se le llamaba de otras maneras: el marrón, el que come miel, el viejo del bosque o el abuelo incluso.

Y de tanto usar estos nombres, el nombre original se perdió para siempre. Piensa en lo que significa esto.

Estamos hablando de un miedo tan grande y tan antiguo que borró una palabra de la lengua.

En el sur de Europa, en cambio, el nombre sobrevivió. Es decir, por aquí, por el sur, la gente siguió llamándolo por su nombre, pero por el norte no se atrevieron.

Si vives en uno de estos países del norte de Europa, quizás sepas decirnos por qué en los comentarios.

Este miedo dejó huellas por toda Europa, pero hoy nos vamos a centrar en España, ya que no hace falta buscarlas mucho. Están en el mapa.

Hay montes, ríos y pueblos por todo el norte de la península cuyo nombre viene directamente del oso. Alguien llamó así a esos lugares hace cientos de años por una razón muy simple: porque ahí había osos.

Y hoy, en muchos de esos sitios, no queda ninguno, pero el nombre sigue. El mapa recuerda animales que ya no están y también están en las fiestas.

Hay varias zonas en el norte de España, sobre todo en la cordillera Cantábrica y en los Pirineos, que conservan celebraciones de invierno en las que aparece un oso.

Pero claro, no un oso de verdad, sino una persona disfrazada, cubierta de pieles, que sale a asustar a la gente por las calles del pueblo.

Siempre son fiestas de invierno, de enero o febrero, y siempre terminan igual. El oso es capturado.

No hace falta, evidentemente, conocer todos los pueblos donde se hace. Lo interesante es saber que sigue haciéndose y que significa algo muy concreto.

También, antes de que existieran los calendarios en las casas, la gente necesitaba saber cuándo iba a terminar el invierno. Y el oso era la manera de saberlo, porque el oso hace algo que se puede ver.

Desaparece cuando llega el frío y sale de la cueva cuando el frío comienza a aflojar.

De la misma manera que la cigüeña en un pasado, el oso era un calendario vivo. Si el oso ha salido, el invierno se está acabando.

Te voy a contar una curiosidad. Seguramente conoces el día de la marmota, esa celebración en Estados Unidos en la que sacan a un animal de su madriguera para saber cuánto invierno queda.

Pues bien, eso no nació ahí. Llegó a América con los emigrantes europeos.

Y en Europa, el animal que salía de la cueva no era una marmota, era el oso.


Quiero llevarte ahora al sitio más inesperado de todos para encontrarse con un oso. Y este lugar es el centro de Madrid.

¿Cómo puede ser? Madrid es una ciudad de más de 3 millones de habitantes. En el centro exacto de la península, lejos de cualquier montaña, no puede haber ningún oso.

Y sin embargo, en el centro de Madrid hay un oso.

Está dibujado en el escudo de la ciudad de Madrid. Ahí lo podemos ver. Es un oso de pie apoyado en un árbol, comiendo su fruto.

Y el árbol es un madroño, un arbusto mediterráneo que suelta unas bolas rojas.

Este escudo está por toda la ciudad, en los autobuses, en las tapas de las alcantarillas, en las camisetas de uno de sus equipos de fútbol, y en la Puerta del Sol, en el centro absoluto de Madrid, hay una estatua de bronce del oso y el madroño.

Es probablemente el punto de encuentro más famoso de España, y miles de personas se sacan fotos junto a él todos los días.

Entonces, ¿por qué hay un oso? ¿De dónde viene este oso?

Y esto es porque en la Edad Media, alrededor de Madrid, había muchos bosques con osos. Y hubo una discusión medieval entre la ciudad y la iglesia sobre quién era el dueño de qué.

La ciudad se quedó con los animales del bosque y por eso puso un animal en su escudo.

Hoy no queda ningún oso salvaje en cientos de kilómetros a la redonda de Madrid. Pero sigue ahí, en bronce, en mitad de la ciudad.

Millones de personas pasan por delante todos los días, se sacan una foto y quedan allí con sus amigos.

Y casi ninguna se para a pensar en lo que está mirando. El recuerdo de un bosque que ya no existe.


Volvamos ahora a los Pirineos, porque hay que terminar de contar aquella segunda historia.

En la cordillera Cantábrica el oso resistió. En los Pirineos, no.

Allí la caza y desaparición de los bosques fueron acabando con ellos. Y a finales del siglo XX quedaban apenas unos pocos ejemplares, todos viejos y sin posibilidad de tener crías.

Aquella población estaba prácticamente terminada. Así que se tomó una decisión un poco discutida. Se trajeron osos de fuera.

Se trajeron osos pardos de Eslovenia, se soltaron en las montañas y allí empezaron a tener crías. Hoy en los Pirineos hay osos otra vez.

Se eligieron osos de origen esloveno por la similitud que tienen con los de la península ibérica.

Y aquello provocó un conflicto que sigue vivo. Los ganaderos de los valles no lo pidieron y muchos se opusieron con fuerza.

Porque los osos atacan muy de vez en cuando a las ovejas que pastan en la montaña en verano.

Hay quien defiende que aquello salvó a un animal que estaba condenado y hay quien defiende que se metió un problema en la vida de la gente que ya lo tenía difícil.

No puedo darte una respuesta fácil, pero sí quiero que veas la diferencia entre las dos historias.

En el norte, un animal que aguantó y volvió por sí mismo. Y en los Pirineos, un animal que tuvimos que traer en camión desde otro extremo de Europa para que se juntaran y se reproducieran con los pocos osos que quedaban en ese lugar de España.


Y para terminar quiero ampliar el mapa porque muchas cosas de las que hablamos no son únicas de España.

El oso pardo vivía en toda Europa, en Inglaterra, en Francia, en Alemania, en Italia y en Escandinavia y, por supuesto, en Rusia.

Estaba en todas partes y en todas partes ocurrió lo mismo. Se le temió, se le persiguió y se le fue empujando hacia arriba, hacia las montañas y hacia los sitios donde no vivía nadie.

En muchos países desapareció del todo. En Inglaterra hace más de mil años que no hay osos. En Alemania prácticamente no quedan.

Hoy los osos europeos están arrinconados en unas cuantas zonas de montaña: los Cárpatos, los Balcanes, Escandinavia, los Alpes y, por supuesto, en el norte de España.

Y aquí está lo que quiero que recuerdes. España es hoy uno de los últimos países de Europa Occidental donde todavía hay osos salvajes en libertad. No muchos, pero los hay.

Fíjate en lo que significa eso. Europa entera contó cuentos de osos durante siglos. Europa entera dejó de decir su nombre por miedo.

Europa entera lo puso en sus escudos, en sus fiestas de invierno y en sus calendarios.

Y después Europa entera lo fue matando hasta que casi no quedó ninguno.


Y hasta aquí el episodio de hoy. Espero que hayas aprendido sobre este temido animal.

Si eres europeo o si vives en algún otro país en el que haya osos, te animo a que nos comentes en los comentarios si este animal ha sido tan temido durante la historia en tu país. De esta manera todos interactuamos y aprendemos.

Quiero comentar también que en un futuro empezaré a crear contenido extra en Patreon. Así que acuérdate de seguirme ahí para no perderte nada y el enlace estará en la descripción.

Si te gustan mis episodios y consideras que aprendes con ellos, y si me quieres ayudar de forma totalmente gratuita, puedes dejar una reseña de 5 estrellas desde la plataforma en la que me estés escuchando.

La semana que viene finalizaremos esta serie de episodios, pero ya no hablaremos de ningún animal en concreto, ya que últimamente este podcast empieza a parecer una clase de biología.

Hablaremos de una celebración muy importante en España que tiene que ver con un animal en concreto.

Si quieres descubrir de qué estoy hablando, entonces, como siempre, te espero la semana que viene para seguir aprendiendo.