Episodio 38
Los Sanfermines
Transcripción completa · 2.055 palabras · unos 14 min de audio
Hola a todos y bienvenidos a una nueva serie de episodios.
Hoy, con este episodio, vamos a hacer dos cosas distintas. Primero, cerraremos la serie de episodios en la que hemos hablado sobre los animales más importantes en la historia y en las tradiciones españolas. Y segundo, daremos comienzo a esta nueva serie en la que hablaremos sobre las celebraciones más importantes en España.
Hoy vamos a empezar con una celebración muy polémica, quizás la más polémica de todas. Y, como siempre, quiero aclarar que no vamos a entrar en el debate ético de si está bien o si está mal. Es decir, simplemente vamos a intentar comprender por qué esta celebración se volvió tan importante en España, cómo es conocida en el resto del mundo y por qué surgió.
Así que, sin más dilación, vamos a ello.
Hoy nos vamos a situar en una calle de Pamplona, en el norte de España. Una calle estrecha, con casas antiguas a los dos lados y balcones llenos de gente.
La calle sube en cuesta. Es un poco inclinada, en otras palabras, cuesta arriba. Está llena de miles de personas vestidas de blanco, con un pañuelo rojo al cuello, y todas mirando hacia el mismo sitio.
Miran hacia abajo, hacia el final de la calle. No se oye casi nada. Es un silencio raro, incómodo, tenso, como si la gente estuviera esperando algo.
Y entonces suena un cohete y, al fondo de la calle, aparece una silueta oscura que ya conocemos en esta serie. Pero esta vez no está recortada contra el cielo, en lo alto de una colina, ni pastando entre las encinas.
Esta vez está aquí, entre las casas, entre los balcones, en el centro de la ciudad, y viene corriendo muy rápido. Se trata de las carreras de toros por las calles de Pamplona: los Sanfermines.
Primero, lo más importante, porque casi todo el mundo lo entiende mal. San Fermín no es una carrera de toros. San Fermín es una fiesta de nueve días. Empieza el 6 de julio a mediodía y termina el día 14.
Y durante esos nueve días, Pamplona, una ciudad tranquila de 200.000 habitantes, se convierte en algo completamente distinto. Hay música en la calle a todas horas, hay conciertos, hay comidas que duran toda la tarde, hay peñas, que son grupos de amigos organizados con su propia banda de música que recorren la ciudad tocando.
Y hay gente en la calle a las cuatro de la mañana como si fueran las cuatro de la tarde. El encierro, la famosa carrera de toros, dura ocho minutos.
Una vez al día, ocho días seguidos. Muchísima gente va a San Fermín y no corre jamás. La mayoría, de hecho, ni siquiera se levanta a verlo.
Así que la primera idea del episodio es esta: la fiesta más famosa de España es famosa por la parte más pequeña de la fiesta. Pero ¿de dónde salió todo esto?
Y aquí es donde está mi parte favorita. Porque la respuesta es mucho menos épica de lo que uno espera, pero sí mucho más curiosa. San Fermín, en realidad, son tres cosas distintas que se juntaron.
La primera es religiosa. San Fermín es el santo patrón de Pamplona. Como en todos los pueblos de España, su ciudad le dedicaba un día de fiesta. Ese día era el día 10 de octubre.
Volveremos a esto en un momento. La segunda razón es comercial. En Pamplona se celebraba en verano una feria de ganado.
Los ganaderos de toda la zona bajaban a la ciudad a comprar y vender animales. Y esa feria atraía muchísima gente. Y la tercera, por supuesto, son los festejos con toros, que se hacían aprovechando que había animales y que había mucho público.
Vamos a entrar en un detalle. En el año 1591, los vecinos de Pamplona decidieron cambiar la fiesta del santo de octubre a julio. ¿Y a qué se debe esto? Pues al tiempo.
En octubre, en el norte de España, hace frío y llueve. En julio, evidentemente, no. Así que movieron la fiesta y al santo al verano para poder celebrarlo en la calle y, de paso, lo juntaron con la feria y con los toros que ya estaban ahí.
Es decir, la fiesta más famosa de España, la que conocen en todo el mundo, existe con esta forma porque en Pamplona llovía todo el mes de octubre. Y a veces la historia es así de sencilla.
Pero ahora vamos a hablar del encierro. ¿Por qué se escapa corriendo de los toros? Y esta, sin duda, es la mejor parte.
Porque el encierro no se inventó. A nadie se le ocurrió. Simplemente apareció. Piénsalo desde un punto de vista práctico.
Tienes unos toros que están en las afueras de la ciudad, en los corrales. Y tienes una plaza en el centro donde por la tarde va a haber toros. Alguien tiene que llevar los animales de un sitio a otro.
En la época no había camiones porque esto empezó en el siglo XVI. Así que los toros iban andando por una calle, guiados por pastores con palos largos.
Unos siglos después seguimos haciendo lo mismo, pero esta vez, en vez de guiar a los toros, hay unos cuantos idiotas que deciden arriesgarlo todo y salir corriendo, escapando de los toros hasta la plaza.
El encierro es literalmente un traslado, llevar unos animales de un punto a otro de la ciudad. Y por eso se llama así. Se llama encierro porque consiste en encerrar a los toros en la plaza.
¿Qué pasó entonces? Pues que, como decíamos, algunos jóvenes de Pamplona empezaron a correr delante de los animales por gusto, por presumir, por demostrar que se atrevían o, por lo que dijimos antes, simplemente eran idiotas.
Y al principio a la gente no le gustó nada. Durante mucho tiempo estuvo prohibido. Hubo avisos y multas para quien lo hiciera.
La ciudad intentó impedirlo una y otra vez, pero la gente siguió corriendo, año tras año, hasta que llegó un momento en el que ya no tenía sentido prohibirlo, porque las carreras de toros se volvieron mucho más famosas que la propia fiesta.
Presta atención a este detalle que he comentado hace un momento. Esta celebración apareció de la nada, se intentó prohibir y finalmente se convirtió en una celebración oficial, vigilada y con normas.
Esta será una constante, es decir, será algo que se repita en cierta manera durante esta serie de episodios en la que exploraremos las fiestas, las celebraciones y los momentos más importantes de los distintos lugares de España.
Volviendo al encierro, fíjate en lo que ha pasado aquí. El encierro empezó siendo un trabajo aburrido, ya que simplemente era mover unos animales de un sitio a otro, y terminó siendo un espectáculo.
La parte que no importaba a nadie se convirtió en la parte que conoce el mundo entero.
Vamos a ver ahora cómo es, cómo se celebra, porque tiene un ritual muy fijo que se repite exactamente todos los días, todos los años.
Todo empieza, como dijimos, el día 6 de julio a las 12 del mediodía, con el chupinazo. El chupinazo es un cohete que se lanza desde el ayuntamiento y que da comienzo oficial a la fiesta.
En ese momento, miles de personas que están en la plaza levantan a la vez su pañuelo rojo y empiezan a gritar, a cantar y a celebrar. No es obligatorio ir vestido de blanco y rojo, pero lo lleva prácticamente todo el mundo.
Y ver la ciudad entera vestida igual durante nueve días es una imagen bastante curiosa y, quizás, de las más impresionantes de España. El encierro es cada mañana a las 8, del 7 al 14 de julio.
El recorrido son unos 850 metros que transcurre por las calles del casco antiguo, desde los corrales hasta la plaza. Antes de empezar, los corredores hacen algo que muchos no esperan.
Cantan, se giran hacia una pequeña figura de San Fermín, que está colocada en una pared, y le piden protección todos a la vez. Lo cantan tres veces, cada vez más cerca de la hora.
Y luego, silencio. Hay dos puntos en el recorrido que todo el mundo en España conoce por su nombre. Uno es la cuesta de Santo Domingo, la subida del principio donde los toros salen a toda velocidad.
Y el otro es la curva de Mercaderes, una esquina muy cerrada donde los toros, que normalmente van muy rápido, se resbalan y permiten que las personas que están escapando consigan un poco de ventaja.
Esa curva es el punto más famoso y quizás también más peligroso de la carrera. Ahora, es importante aclarar una cosa.
Evidentemente, correr delante de un toro es peligroso. Cada año hay heridos, algunos graves, y a lo largo de la historia ha habido incluso muertos.
La gente que corre lo sabe perfectamente, pero aun así hay quien decide correr de todos modos. En total son ocho minutos, a veces un poco menos, y después la calle se queda completamente vacía.
Se abren los bares y la ciudad sigue de fiesta durante todo el día.
Ahora nos falta responder a la pregunta grande.
¿Por qué esta fiesta y no otra? Porque en España hay miles de fiestas de pueblo. Todas las ciudades y todos los pueblos tienen sus fiestas patronales, es decir, los días dedicados a su santo.
Todas tienen música, comida y calle. Muchas tienen toros y ninguna es conocida en el mundo entero. Entonces, ¿por qué esta sí?
La respuesta quizás te suene, porque ya apareció en el primer episodio de esta serie. Se debe, en parte, a un escritor extranjero.
En 1923, un periodista estadounidense joven y todavía desconocido llegó a Pamplona el mes de julio. Se llamaba Ernest Hemingway. Vino, según él mismo contó, porque le habían hablado de una fiesta donde corrían toros por la calle.
Y se quedó atrapado. Volvió al año siguiente y al siguiente. Volvió hasta nueve veces a lo largo de su vida.
En 1926 publicó una novela ambientada en esa fiesta y esa novela fue un éxito enorme en Estados Unidos y en Europa. A partir de ese momento, algo cambió para siempre en Pamplona.
Empezaron a llegar extranjeros, primero unos pocos, después cientos y después miles. Hoy, en el encierro de cada mañana, hay australianos, estadounidenses, ingleses, irlandeses...
Hay gente que ha cruzado medio planeta para correr 800 metros por una calle de una ciudad del norte de España. Es decir, ese día, durante estas fiestas en España, se concentran idiotas de todas las partes del mundo.
Y en Pamplona hay una estatua de Hemingway como agradecimiento por lo que hizo por la ciudad. Y aquí se cierra una idea que llevamos toda la serie construyendo.
En el episodio del toro vimos que buena parte de la imagen de España en el resto del mundo la construyeron, en cierta manera, los extranjeros. Una ópera francesa, unos viajeros románticos, unos libros escritos fuera...
Y San Fermín es exactamente el mismo caso. Una fiesta local del norte de España se convirtió en un acontecimiento mundial porque a un americano de 24 años le gustó y decidió escribir sobre eso.
Volvamos a la calle del principio. Es la misma calle, pero imagínala ahora en noviembre. Un martes cualquiera por la mañana.
Está vacía. Hay una señora que sale de la panadería con una barra de pan. Hay un chico esperando el autobús.
Hay una farola, un contenedor de basura y un coche mal aparcado con los intermitentes. Es una calle absolutamente normal de una ciudad tranquila del norte de España.
Y una vez al año, durante 8 minutos, por esa misma calle pasa un animal de media tonelada. Y ahí está, para mí, lo que hace especial esta fiesta.
No es la fiesta, sino el contraste.
Vamos a dar comienzo a una nueva serie en la que hablaremos sobre las costumbres más conocidas, más importantes y más curiosas de la cultura española.
Si estás planteando visitar España, entonces pienso que este episodio y los que vendrán después serán perfectos, ya que muchas de estas celebraciones son una parte muy importante de España.
Así que, si quieres seguir aprendiendo español mientras aprendes sobre la cultura de España, te esperaré aquí, como siempre, con un nuevo episodio cargado de anécdotas el domingo que viene.